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Programa de Orientación

Para familias > Adolescencia: consultas...

Tenemos un hijo de trece años y desde hace unos meses se ha producido un cambio importante en su carácter y en la forma de relacionarse con nosotros. Tiene una actitud desafiante y responde con indiferencia a los castigos que le imponemos. Hemos intentado dialogar con él, pero cuando creemos que hemos llegado a un entendimiento, nos sorprende desafiándonos de nuevo. Esta situación es cada vez más tensa y frecuente, por lo que nos gustaría que nos asesoraran cómo tratarla.

La adolescencia es un proceso por el cual la persona pasa de ser niño ser adulto. En esta etapa finaliza la tranquilidad de la infancia para adentrarse en una búsqueda de la identidad y maduración de la personalidad, pero como todo proceso, requiere un tiempo en el que el adolescente mostrará altos y bajos entre lo infantil y lo adulto.

 

Por tanto, algunos consejos para tratar con vuestro hijo adolescente son los siguientes:

 

1. No hay que tomar la forma de ser de un adolescente como algo personal.
2. Hay que escuchar positivamente.
3. Las familias tienen el deber de establecer límites razonables.
4. Hay que respetar que tenga secretos.
5. Hay que intentar ser un buen modelo para el adolescente, los padres son una referencia imprescindible .

 

Para comunicar a vuestro hijo lo que consideráis importante y valioso es necesario tener ocasión de hacerlo, es decir, han de producirse situaciones de diálogo. El diálogo consiste en hablar pero también en escuchar. Para que el diálogo desarrolle la confianza de los hijos es necesario:

 

* Tomarlos en serio, no tratarlos como seres inferiores que explican cosas de las que estamos de vuelta.
* Conviene no aprovechar la ocasión para sermonearles.
* Escuchar con atención lo que quieren explicar o preguntar.
* Hablar también de lo que les interesa a ellos.

 

Para vuestro caso es importante que recordéis lo siguiente:

 

- No consideraros agraviados por lo que vuestro hijo haga en un momento concreto: no es nada personal... es simplemente que puede estar confuso.
- No tomaros los problemas de vuestro hijo como propios: dejar que él maneje su vida y tome sus decisiones, pero exigiendo que éstas no afecten a los demás.
- Establecer con él los límites y normas necesarias para vivir en "armonía", puesto que esto facilitará la convivencia, aunque no evitará que, de vez en cuando, os rete para conseguir lo que desea.
- No toméis decisiones sobre la marcha, ni aceptéis hechos cumplidos. Calma, paciencia, reflexión...estipular la norma y después actuar con firmeza.
- Es importante evitar que os enfade por sus desplantes, ya que es una manera de intentar manipularos y dominaros para conseguir lo que quiere (aunque, a veces, ni ellos mismos puedan saber lo que es).
- De todas formas, como padres, es recomendable que no perdáis el interés por vuestro hijo, a pesar de los cambios imprevisibles que puedan surgir.

 

Necesitamos orientación para mi hijo de 15 años que está repitiendo curso y no creo que pase tampoco este año, a él le da lo mismo todo.

 

Con relación al tema de los estudios, el papel educativo de la escuela es indiscutible, pero, como sabéis, una educación integral no se consigue por el simple hecho de acudir a una escuela de mayor o menor calidad. Junto con el profesorado, también los padres y las madres somos altamente responsables del desarrollo adecuado de actitudes, valores y hábitos que les posibilitarán un éxito académico completo.

 

Ante vuestra pregunta sobre cómo ayudar a vuestro hijo en los estudios, las pautas son:

 

1.- Crear un ambiente de estudio en casa. Que exista un sitio para estudiar, aislado de ruidos, distracciones y con iluminación suficiente. Respetar el tiempo de tareas y mantener siempre el mismo horario de estudio. El/La estudiante debe disponer de material para el estudio: diccionarios, libros de consulta, etc.
2.- Los padres y las madres han de ir por delante en su interés por la cultura. Ellos/as no piden un profesor/a particular en los padres y madres, sino la coherencia en su preocupación por los temas culturales o en los hábitos de lectura, es decir, que sean un ejemplo.

3.- Mantener una estrecha colaboración con el profesorado. Familias y profesorado están implicados en una misma tarea: la educación. Por ello, se precisa de una colaboración mutua.
4.- Orientar a los/las hijos/as en el manejo de las técnicas de estudio. Los/la estudiantes deben saber organizarse el tiempo, hacer esquemas y resúmenes, saber subrayar un texto y conocer los pasos a seguir para estudiar un tema.
5.- Animar al estudio sin sermonear. Valorar el esfuerzo y la dedicación al estudio más que sus resultados. Resaltar sus progresos y dar tiempo. Recordar que los éxitos, aunque parezcan pequeños, son clave para mantener el interés.
6.- Procurar las ayudas pedagógicas oportunas cuando sea necesario. Cada hijo/a tiene su propio ritmo de aprendizaje, los puntos fuertes en el conocimiento y materias en las que presenta dificultades. A estos alumnos/as hay que dar la respuesta pedagógica adecuada, que puede ir desde vuestra ayuda personal hasta ponerle un profesor/a particular.

7.- Seguir el quehacer diario sin agobiar. Cuanto más pequeños/as, más de cerca se debe hacer el seguimiento de las tareas. Cuando van siendo más mayores y han ganado en autonomía y responsabilidad, se debe dar más distancia en el seguimiento.

Tenemos dos hijos de tienen 13 y 10 años y pasan mucho tiempo delante de la TV, ¿cómo podemos hacer para regular el tiempo?.

 

Conviene limitar el tiempo que los hijos están delante de la televisión, por tanto, en primer lugar, es necesario seleccionar lo que se quiere ver, teniendo una información previa del contenido de los programas. Para ello, se debe planificar el horario de ver la TV conectando el televisor cuando haya un programa concreto que se desee ver evitando hacerlo a cualquier hora y tenerlo como música de fondo y negociando con el hijo el tiempo que se va a ver la televisión.

 

Por otra parte, siempre que sea posible, los padres deberían ver la TV junto a sus hijos y, de este modo, hablar de lo que están viendo. Así se potencian los efectos positivos de la TV y se disminuyen los negativos. Si el niño ve y discute los programas con un adulto que le da explicaciones de lo que ve en la pantalla, estará más protegido y se favorece ver la TV de manera crítica ante los mensajes que aparecen. Discutir, por ejemplo, el contenido de las noticias ayudará a que los hijos entiendan con más facilidad lo que está ocurriendo en el mundo.

 

En este sentido, también se debe enseñar a contemplar los anuncios con ojo crítico y que así entiendan que el objetivo es vender algo. ¿Parece un artículo tan bueno en la tienda como en la pantalla?, ¿qué consiguen los vendedores repitiendo muchas veces un anuncio?...
Cuando el hijo es teleadicto y ve más la TV de lo que los padres quisieran, es necesario provocar cambios. ¿Cómo?. Alternar la TV con otras actividades: "¿Quieres ver tu programa favorito a las 8.30? ¿qué te gustaría hacer hasta entonces?". Los padres pueden sugerir juegos de mesa, la lectura de un libro, escuchar música, pasear, repasar ejercicios escolares...

 

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